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TUBE HAMBRE Y ME DISTES DE COMER

En el Evangelio de San Mateo  14:13-21 leemos otra de las grandes cualidades de Jesús, su Espíritu humanitario. No solo ve en la multitud un rebaño que anda como ovejas sin pastor y por tal razón no escatima esfuerzo alguno para  enseñarles y hablarles del Reino, sino que también mira al pueblo con hambre de esa que hace desmayar y morir físicamente. Es esa la razón por la cual Jesús lanza el reto “denles ustedes de comer”. Tal invitación dejo perplejos a unos, impotentes   y pesimistas a otros, como podemos dar de comer a tanta gente dijeron, es mejor que los despidas y se compren algo en el pueblo, aquí hay uno que tiene tres peces y cinco panes. Son actitudes de aquellos que como Pilato no quieren asumir su compromiso, bastante bla bla y poca acción.
Al final de aquellas opiniones nos damos cuenta que aquellos peces y panes fueron lo suficiente para darles de comer no solo a 5 mil hombres sino también a todas las mujeres y niños. Es lo que conocemos como el milagro de la multiplicación de los panes; pero en verdad cual es el verdadero milagro? Es que Jesús como por varita mágica  hizo que los panes y peces se comenzaran a multiplicar como por arte de magia? No, el milagro consistió cuando unos y otros comenzaron a poner en el mismo plato lo que era suyo y solo entonces cuando se dieron cuenta que no solo era aquel muchacho  que proveía para si su comida sino que eran muchos los que podían decir yo tengo dos panes, yo tengo siete, yo tengo dos etc.

Solo cuando seamos capaces de poner de los nuestro en las manos de Dios, podremos hacer posible nuevas y milagrosas multiplicaciones de panes. A madre Teresa de Calcuta uno le dijo cómo es posible que usted crea en Dios cuando son muchos los que se mueren de hambre? Y madre Teresa le dijo “no es Dios el culpable, sino la avaricia de muchos”  que pudiendo compartir con los más pobres pasan indiferentes ante el sufrimiento humano.
El hambre de los más pobres de los pobres es fruto del egoísmo de tantos que viendo a los nuevos lazaros deseando al menos las migajas de los que comen con lujos, nunca se caen de sus mesas. Esa enorme brecha entre el rico avaro y el pobre Lázaro, es la misma brecha que al final de la vida se encontraran; dice padre Abrahán al rico cuando este solo se atreve a pedirle le moje Lázaro la lengua porque se muere de sed, hijo entre tú y nosotros hay un gran muro donde ni ustedes pasar aquí ni nosotros a ustedes. Es hoy cuando tenemos que derrumbar los muros que nos separan entre los más desposeídos y los que desde nuestras limitaciones podemos verlos en el rostro de Cristo Jesús, rostro humano que al final será el motivo de nuestra salvación o condenación, pues es el mismo Jesús quien nos dirá apártense de mi… no los conozco porque tuve hambre y no me distes de comer o venid a mi benditos de mi padre porque tuve hambre y me distes de comer.

Nuestro comedor de ancianos y otras preocupaciones de solidaridad con los más necesitados es una de nuestras prioridades, porque entendemos que el imperativo de Jesús “denles ustedes de comer” es urgente, porque mientras muchas instituciones se reúnen para calcular presupuestos, a corto a mediano y a largo plazo y mientras esto se da pasan sus periodos presidenciales para volver a empezar de nuevo con un nuevo gobierno y mientras tanto son muchos los que mueren porque el hambre no espera, es como el hambre del niño, el llora y llora y aunque su madre le diga “dormite niñito cabeza de ayote, si no te dormís te come el coyote” el niño no dejara de llorar hasta que se le provee de alimento.

Abuelita Digna de ImitarEs esa la razón porque en  varias  parroquias  como la nuestra también  existen comedores de ancianos pobres y de hermanos  indigentes, obras impulsadas por el amor generoso de muchas personas solidarias y muy sensibles ante el sufrimiento humano. Finalmente digo que lo que les damos a nuestros hermanos ancianitos en esta parroquia no es lo nuestro sino lo que a ellos les pertenece, lo que es suyo, lo que el sistema capitalista y neoliberal les ha  robado.

Dios nos bendiga a todos hermanos y hermanas, cree que Jesús no retiene nada El siempre te da el ciento por uno.

P. David Torres.  

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