PUBLICACION NUMERO: 1 CAUSAS Y EFECTOS Estamos asistiendo momentos de sufrimiento y dolor a consecuencia de tantas víctimas humanas asesinadas a diario tan cruelmente, entre ellas niños, ancianos, familias completas, jóvenes y tanta gente trabajadora, por bandas delincuenciales, organizadas unas más que otras. Como esperanza a la población tan sufrida y abatida, el Gobierno del ex presidente Antonio Saca, ofreció frenar la delincuencia con la famosa mano dura y súper dura; actualmente con el presidente Funes, se enmarca un plan estratégico en la salida del ejercito a las calles, y la promoción de mayor numero policial con su equipamiento respectivo, también la construcción de nuevos penales, cámaras de vigilancia y control de escuchas telefónicas etc. Sin lugar a dudas, tal fenómeno fratricida obedece no a la falta de valores porque existen, sino a los valores en crisis, esto es el desprecio de la vida; la vida como un don inalienable, se ha convertido en un objeto mercantil, donde se le valora en cuanto se convierte en insumo para generar riqueza; vales lo que produces, principio que lleva a la marginación, exclusión y asesinatos. Me pregunto, serán las medidas drásticas las que van a llevar a buen fin la ola delincuencial convertida en el modus vivendi de muchos salvadoreños? Creo que ni la drasticidad ni todas las medidas anunciadas para frenar la delincuencia serán la solución. Serán un paliativo importante, pero no la solución. Es urgente volver a la familia, como institución originaria creada por Dios y defendida por El mismo: “Lo que Dios ha creado no lo separe el hombre” y reclamando todos sus derechos cuando nos advierte: “Hay de aquel que escandalice a uno de estos mis pequeños…" En las distintas plataformas políticas observamos que en la institución familiar quedan grandes vacios de inversión, al mirar a tantas familias hundidas en la miseria que no buscaron, en condiciones deplorables de salud, vivienda y trabajo digno, educación y tantos otros derechos que ni siquiera se atreven a reclamar, porque es la familia diseñada por el capitalismo salvaje del que hablaba el papa Juan Pablo II y que es utilizada siempre y sobre todo en las campañas políticas. Al enfocar hoy nuestra atención en tanto dolor, llanto, desesperación y luto en que vive nuestra familia salvadoreña a consecuencia de la delincuencia que no frena, es urgente detenernos en nuestras familias. Si son como lo dice nuestra constitución la célula de la sociedad, porque no enfocar mucho más esfuerzos hacia la familia? Tarea no solo del aparato estatal, sino también de la empresa privada a quienes hemos visto mas ocupada en su maquinaria de producción incluyendo a sus trabajadores, que al bienestar de la familia salvadoreña. Consecuencia, si la célula familiar está enferma, lo estará también la sociedad, si nuestra familia está en crisis nuestra sociedad lo estará también. De donde vienen todos los que hoy se encuentran asinados en los distintos centros penales? de la familia. Entonces es la solución la construcción de nuevos centros penales? Serán un mal menor pero no la alternativa. Es y será la familia a la que tenemos que fortalecer integralmente, pues de ella surgirán no solo los presentes y futuros jóvenes de nuestra sociedad, sino también los futuros funcionarios al servicio público, los futuros padres de la patria, que no saben muchos de ellos, ni a qué familia pertenecen; de la familia saldrán los nuevos profesionales que harán de su profesión no una hacienda, sino una oportunidad para servir y no servirse de sus semejantes. El evangelio nos dice que el árbol se conoce por sus frutos, si los frutos que tristemente cosechamos muchas de nuestras familias están malos, son solo un efecto pues si el tallo esta malo lo estarán sus ramas y sus frutos y por lo contrario si la raíz está sana estaremos garantizando frutos sanos. P. J. David Torres P. blog comments powered by Disqus |
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